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Ciclo de vida de las mariposas

Identificar “el nacimiento” de una mariposa no es un ejercicio simple. Si bien, el hecho de que la larva rompa el huevo y comience a alimentarse constituye de manera irrefutable –un nacimiento-, dicho suceso, marca también el inicio de un ciclo de vida que atraviesa por 4 estados de crecimiento y que definen al menos tres sucesos claves, muy similares al de esa larva comenzando su vida. Estos cuatro estados son: El huevo (o embrión), la larva, la pupa e el Imago (o adulto) y la transición entre ellos, constituye en cada caso, algo similar a un nuevo nacimiento. Cada etapa, cumple una función específica y colabora de manera diferente con la supervivencia de las mariposas.  Alimentarse, crecer, eludir depredadores y reproducirse son requerimientos vitales y son resueltos de forma especializada en las diferentes etapas.

Este tipo de desarrollo se denomina Holometábolo o Metamorfosis completa y es propio de los insectos más evolucionados. Entre ellos están los dípteros (moscas y mosquitos), los coleópteros (escarabajos) e Himenópteros (abejas, avispas y hormigas).

De un estado al otro, los lepidópteros se transforman casi completamente, siendo la oruga y la pupa los estados que describen los cambios más radicales.

1. El huevo

El huevo de una mariposa es en general pequeño, entre 0.2mm y 6mm aprox. A simple vista es posible reconocer diferentes colores y formas dependiendo de la especie.  En el caso de los huevos pequeños o muy pequeños, un microscopio colabora con la diferenciación de especies y la identificación de diferencias estructurales. La principal función del huevo es contener al embrión y mantenerlo vivo hasta que las condiciones ambientales sean las apropiadas para que eclosione y nazca la larva que se ha formado al final del ciclo. Las hembras adultas ponen sus huevos en distintos lugares dependiendo de la especie y los requerimientos de alimentación de la futura larva.  El sistema más común entre las mariposas diurnas es depositar los huevos debajo de las hojas, la parte menos expuesta de la planta y así evitar a los depredadores. Entre las mariposas nocturnas es bastante común poner los huevos directamente en el suelo o en la corteza de los árboles, como lo hace Polythysana cinerasces y otras mariposas en Chile. Además de estos sistemas, que hasta el momento son los más conocidos, hay especies que depositan sus huevos sobre las hojas o en las ramas de distintos tipos de plantas. Otra cualidad que marca una diferencia en las distintas  especies, es la cantidad de huevos y los grupos que forman al ponerlos. Sobre una hoja podemos encontrar dos, tres o grupos de 20 o 30 unidades. Los mismo sucede en la corteza de los árboles, bajo las hojas o en el suelo. Esto también tienen relación con lo que necesite la larva para lograr una optima alimentación.

2. La larva

La Larva, también conocida como gusano o cuncuna no mide más que el tamaño del huevo cuando nace, pero puede aumentar más de 10 veces su tamaño durante el crecimiento, lo mismo sucede con su apariencia, una larva pequeña modifica drásticamente la forma en que se ve a medida que crece. Además, entre un especie y otra, las larvas desarrollan una enorme variedad de colores, texturas, tamaños y cualidades físicas; muchas especies pueden ser identificadas en su estado larvario gracias a estas diferencias.

Durante esta etapa, el cuerpo de las mariposas consta de tres secciones: cabeza, tórax y abdomen. En la cabeza se ubican los ojos (un par simple), un par de antenas y las poderosas mandíbulas que les permiten masticar hojas casi sin detenerse, durante todo el día. A cada lado de la mandíbula se ubica un espiráculo tubular desde el cual secretan seda, una sustancia que en la mayoría de los casos es de color blanquecino y la usan para protegerse de sus depredadores; Y una vez terminado su crecimiento, formar el pupario o capullo. Desde el tórax de la larva, se formarán luego las patas verdaderas mientras desde el abdomen, compuesto de 10 segmentos, algunas especies desarrollan un par de patas falsas o propatas no articuladas.

Alimentarse de forma eficiente es la principal ocupación de la larva. Este es el único estado donde el insecto se alimenta y crece, donde adquiere tamaño y fortaleza suficiente para convertirse en adulto. A medida que crece,  el cuerpo de la larva muda varias veces los tejidos que lo cubren: el exoesqueleto, renovándolo al menos 3 veces hasta finalizar su desarrollo. Los estados entre estos cambios se denominan: Instares o estadios.  El rastro de alimentación que dejan las larvas en las hojas, es por lo general la primera pista para identificar el hábito completo de cada especie. Cómo se mencionó en el apartado anterior, lo huevos son depositados de manera estratégica para facilitar la alimentación de la larva. Por lo mismo, desde que nacen, comienzan inmediatamente a repetir un hábito específico para alcanzar su alimento. Las que nacen en grandes grupos, suelen dispersarse en toda la planta para alcanzar suficientes hojas, mientras que, cuando nacen de a dos o tres sobre una sola hoja, permanecen cerca y se reparten el alimento entre menos ejemplares. Otros grupos, como los depositados sobre la corteza de los árboles, han sido vistas desplazándose, todas juntas y ordenadas, a través del tronco en busca de las hojas; Luego, al caer la luz del día, vuelven igualmente juntas y ordenadas, a refugiarse en la corteza del árbol donde nacieron. Por otra parte, existe una gran cantidad de especies, mayoritariamente nocturnas, que se desplazan en el suelo, alimentándose de pequeños brotes y raíces.

Durante esta etapa, las mariposas constituyen un riego importante para la producción de algunas especies vegetales.  En Chile se conoce del riesgo que representan para la Quínoa, el manzano y el Nogal, entre otros.  Varias especies de hembras adultas depositan sus huevos en plantaciones agrícolas o forestales para asegurar una buena fuente de alimentación a las futuras larvas; quienes efectivamente pueden causar grandes daños por la concentración de ejemplares que sobrevive en tierras dominadas por una sola especie vegetal, también llamados: monocultivos, donde no es posible el desarrollo natural de biocontroladores de su población. En estos casos, la supervivencia de dichas especies queda directamente vinculada al uso de pesticidas y otros métodos de control de plagas artificiales y muchas veces, altamente  tóxicos para la salud de plantas y animales, incluidos los seres humanos.

"Alimentarse de forma eficiente es la principal ocupación de la larva. Este es el único estado donde el insecto se alimenta y crece, donde adquiere tamaño y fortaleza suficiente para convertirse en adulto".

3. La Pupa

La Pupa o crisálida es un estado muy especial. Cuando la larva ha alcanzando su máximo tamaño y acumulado toda la proteína y energía que requiere para su etapa adulta, busca un lugar adecuado para que ocurra ésta, su última transformación. La pupa es absolutamente indefensa, pierde movilidad y con ello gran parte de sus habilidades para evadir a sus depredadores, por lo mismo, la elección del lugar es esencial para su supervivencia. Una vez finalizado el proceso larvario, es decir,  ir cuando alcanzó su máximo tamaño y acumuló proteínas suficientes para transformarse en adulto y reproducirse, la larva se traslada al lugar adecuado para pupar. Dependiendo de la especie y los desafíos ambientales que tengan que enfrentar, las estrategias serán diferentes.

El primer desafío es fijarse al sustrato, es decir, a la plata que las acogerá. Muchas especies se cuelgan boca abajo usando seda como adhesivo y desde esa posición, comienzan a pupar. Otras tejen una especie de cinturón alrededor de su cuerpo y quedan “abrazadas” al sustrato, ayudándose por otro punto de adherencia, generalmente el extremo del abdomen. Pero también existen especies que construyen complejas estructuras donde quedan totalmente ocultas en una cápsula. La larva elige una hoja y se envuelve en ella formando un capullo en todo su contorno; Para darle firmeza a este nuevo hogar, teje una red de hilos de seda que fija la posición de la hoja y le permite comenzar el proceso pupario. Otras especies construyen capsulas aun más complejas; similares a una “hamaca” pero en posición vertical; La larva corta una hoja, se envuelve en ella y desde ambos extremos teje hilos de seda para fijar la cápsula.

La principal función de esta etapa es acoger y proteger al insecto durante la drástica y casi total transformación que dará origen al adulto. Tejidos internos, patas, antenas y alas se desarrollan y maduran dentro de la pupa. El insecto permanece inmóvil y encapsulado mientras su cuerpo crea nuevos órganos y destruye los que ya no le harán falta, tomándose el tiempo que sea necesario hasta que las condiciones ambientales sean las propicias y le permitan al adulto sobrevivir.

4. El adulto

El Adulto comienza a aparecer cuando las condiciones ambientales son las adecuadas. La pupa se rasga por detrás de la cabeza y aparece por primera vez el insecto alado que todos conocemos: la mariposa adulta.

Lentamente va quedando la piel de la pupa (el exubio) y comienza a emerger la mariposa. Al principio, sus las alas están arrugadas y compactadas, pero gracias a un liquido llamado hemolinfa, bombeado desde el cuerpo,  las alas se estiran progresivamente hasta alcanzar el tamaño y aspecto definitivo. Este es un momento crítico para el adulto. En sólo minutos, debe ser capaz de irrigar sus alas, estirar y activar sus antenas y poner en forma la espirotrompa, ya que sin un par de alas completamente operativas, antenas bien desarrolladas y una espirotrompa capaz de succionar néctar, su sobrevivencia es altamente improbable. Si no logra estirar sus alas, no podrá desprenderse de la pupa para volar y sin espirotrompa, no podrá recargar energías.

El insecto, ahora convertido en adulto, permanece quieto durante un momento hasta que las alas se secan y el exceso de hemolinfa es secretado por el ano, pero una vez acabado este proceso está listo para emprender el vuelo y comenzar con la principal labor de esta etapa: reproducirse. Cuando vemos volar mariposas, es porque estos insectos han llegado al final de su etapa de desarrollo y ya están listas para encontrar una o varias parejas con las cuales aparearse y poner los huevos necesarios para garantizar la supervivencia de su especie.